Revisamos tu factura de la nube
Dónde se te va el dinero en AWS, Google Cloud o Azure, y cuánto puedes recortar.
190 € · 48 h
Por qué acaba haciendo falta
La factura de la nube tiene una propiedad incómoda: sube sola. Nadie decide gastar más; simplemente alguien levantó una máquina para una prueba en marzo, el volumen de una base creció, y las copias de seguridad se acumulan desde hace dos años porque borrarlas da miedo y guardarlas cuesta poco. Poco, cada mes, durante veinticuatro meses.
El desglose que dan los proveedores está escrito para quien montó la infraestructura, no para quien la paga. Cincuenta líneas con nombres de servicio y unidades que no son horas ni euros. Se puede entender, pero requiere una tarde entera y saber dónde mirar, y por eso casi nadie lo hace más de una vez.
Aquí se lee esa factura línea a línea y sale otra cosa: qué recursos estás pagando y no usa nadie, cuáles están sobredimensionados, cuánto ahorra cada cambio en euros al mes, y en qué orden tocarlos. Con la advertencia explícita de qué no se debe tocar sin una prueba antes, que es la parte que evita convertir un ahorro en una caída.
Qué incluye
- Revisión de tu factura de AWS, Google Cloud o Azure, línea a línea
- Recursos que pagas y no usas, y los que están sobredimensionados
- Ahorro estimado en euros al mes por cada cambio propuesto
- Orden de ejecución: qué tocar primero y qué no tocar sin pruebas
Lo que se decide antes de escribir una línea
- Qué cuenta como recurso ocioso — No es solo lo que está parado: también lo que lleva meses corriendo al cinco por ciento de su capacidad. Lo primero se ve solo; lo segundo es donde suele estar el dinero, y no aparece en ningún aviso del proveedor.
- Reserva o bajo demanda — Comprometerse a un año baja el precio de forma sustancial, y es una mala idea si el volumen va a cambiar. Se decide con tu crecimiento real de los últimos meses delante, no con la proyección optimista del plan de negocio.
- Qué se toca y qué se prueba antes — Bajar el tamaño de una máquina de producción sin medir su pico real es cómo un ahorro de treinta euros al mes acaba costando una tarde de caída. El informe separa lo que se puede aplicar directamente de lo que exige una prueba.
- El almacenamiento antiguo, con criterio — Las copias de hace dos años casi nunca hay que borrarlas: hay que moverlas a la clase de almacenamiento que corresponde a algo que no se va a leer. Cuesta una fracción y sigue estando ahí el día que haga falta.
Lo que no entra
- Aplicar los cambios en tu infraestructura: el informe es para quien la lleve, y si quieres que lo hagamos nosotros se presupuesta al saber qué hay que tocar.
- Rediseño de la arquitectura ni migración entre proveedores.
- Negociar descuentos ni contratos con el proveedor en tu nombre.
- Revisión de seguridad de la infraestructura, que es el servicio de ciberseguridad.
Lo que necesitas tener
- Las dos últimas facturas o el informe de costes exportado
- Acceso de solo lectura a la consola, si quieres el detalle fino
Preguntas frecuentes
¿Necesitáis acceso a mi infraestructura?
No es imprescindible: con el desglose de costes exportado se ve casi todo. Si nos das acceso, que sea de solo lectura y lo revocas al terminar.
¿Y si no encontráis ahorro?
Te entregamos igual el informe con la explicación de por qué tu factura ya está ajustada. Ha pasado, y es una respuesta legítima por 190 €.
¿Aplicáis vosotros los cambios?
El informe es para que lo aplique quien lleve tu infraestructura. Si quieres que lo hagamos nosotros, lo presupuestamos aparte una vez sabemos qué hay que tocar.